miércoles, 24 de junio de 2015

"Reflexión sin tiempo de un domingo por la noche"



Por: Alfonso Rivera

Existen momentos de momentos que nos hacen reflexionar de muchas maneras, este blog fue creado con la intensión de escribir artículos de opinión, sugerencias y digamos que todo lo relacionado con la música y el arte en general. Pero dentro de esa necesidad de escribir y comunicar lo que siento, mi espíritu habla junto a mis temores y esos lastres que todos llevamos a cuestas y pasan a ser nuestros mejores aliados a la hora de enfrentar vicisitudes que nos hacen mucho más fuertes ante la vida por eso simplemente escribo y me dejo llevar por la elevación que tenga en el momento volando a través de mis recuerdos y vivencias.  

No sé que me deparará el futuro, aunque debo confesar que tampoco me preocupa demasiado. Disfruto el presente y de todas las oportunidades que éste nos está ofreciendo ya que según trates tu presente sembrarás tu futuro. Y sobre todo pido una cosa pequeña: sonreír por encima de todo y de corazón. Porque cuando se es feliz, proyectarás esa vibración positiva a los que te rodean y finalmente será todo un boomerang de buenas sensaciones, nuestro paso por la vida es pasajero por lo que debemos buscar siempre el lado positivo de las cosas; eso no nos quitará el sufrimiento que a veces nos dará la vida sin elección, pero sí que te hará convertirte en una persona más fuerte, y sobre todo, te hará convertirte en ti mismo, que es lo verdaderamente importante. Siempre es difícil elegir ya que cuando tomamos una decisión y la llevamos a cabo cae sobre nosotros toda la responsabilidad y ya no hay a quién echarle las culpas como cuando éramos niños y la verdad solo hay una cosa que nos hace iguales a todos los seres humanos y es el hecho de ser mortales, esa fecha de caducidad la tenemos todos pintada en nuestra frente y solo DIOS o el destino lo sabe.

La verdad hoy en día reconozco que muchas personas miran a los artistas como si fuéramos unos “seres de otro planeta”, sé que vivimos un poco en contracorriente de la sociedad pero la verdad poco me quita el sueño, solo nos gusta ser diferente y tener inquietudes que a muchos no se les pasan ni por la cabeza nuestro mundo interior es más profundo que el exterior. Lo bonito y tentador siempre es ser parte de la excepción y no de la regla. Disfrutamos viendo el atardecer, los días de lluvia, reír hasta que nos falta el aire, defender nuestra verdad y sobre todo el calor humano. También podemos detestar a las personas que les falta ese brillo natural y humildad, a las que no saben apreciar los pequeños placeres de la vida y a los intolerantes, aunque más que detestar creo que en realidad nos dan pena porque ello no les permite disfrutar de las pequeñas cosas que nos ofrece el mundo, que en realidad son grandes y hermosas, esa conexión con nuestro niño interior jamás debemos perderla.

No es fácil el viaje, implica ir ligeros de equipaje, reconociendo de antemano que lo dado por hecho es posible que no lo sea tanto. Este mundo en el cual vivimos se nos ha tornado tan inhóspito porque precisamente vamos cargados con demasiado peso sobre nuestros hombros, o llevamos a rastras una maleta enorme llena de limitaciones y filtros mentales. Hemos perdido la espontaneidad, nos ocupamos mucho de las percepciones externas sin detenernos a mirar el sentir de lo que nos reclama ese alter ego que llevamos todos.

No es tan sencillo como agarrar una maleta y empezar a introducirle cosas que me permitan administrarme durante el recorrido, nada de eso, cuando viajamos a nuestra internalidad, si es posible, es necesario hacerlo desnudos, sin la vestimenta que cubra nuestros complejos, nuestras debilidades, nuestras pequeñeces, nuestras culpas esos lastres que se han convertido en maldiciones generacionales y que debemos enfrentar con todo y córtalas de raíz por el bien de los que vienen detrás de nosotros.

Por eso cuando se trata de viajar hacia nuestro yo interno, no puedo dejar de mencionar a nuestro fuero interno, a nuestros disparadores, a nuestros motivadores. Definitivamente si deseamos cambios, en principio, éstos deben venir de nosotros mismos. Transformar nuestras debilidades en fortalezas, no es una ecuación matemática de fácil resolución, requiere una inteligente autogestión de nuestros talentos, nuestras habilidades y escuchar, escuchar y escuchar. Si tomamos conciencia de nuestra esencia, de nuestro ser, el hacer y el tener pueden ser hechos con significado, de lo contrario estamos en la oscuridad, en el vacío.


Lic en Música, Alfonso Rivera
Docente Universidad Experimental de las Artes (Unearte) Caracas/Venezuela
Pianista profesional, arreglista, compositor,investigador, postgrado en gerencia cultural, articulista, multi-instrumentista.

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